LAVADERO DE AIENEKO

LAVADERO DE AIENEKO

Construido en 1863, es un ejemplo de arquitectura popular, hoy atractivo turístico que ofrece exposiciones, cuentos y conciertos en un ambiente especial.
Construido en 1863, es un magnífico ejemplo de arquitectura popular que atestiguó el trabajo de las mujeres y las vicisitudes de Leitza. Pegado a la plaza, hoy en día es un lugar bien cuidado y atractivo para la visita. De vez en cuando ofrece un ambiente especial para alguna exposición, cuenta cuentos o pequeño concierto. Hasta que aparecieron las modernas lavadoras domésticas el único modo de lavar la ropa era acudir al río. Se colocaban piedras en rampa para, aprovechando el peso del cuerpo, enjabonar y frotar la ropa con relativa comodidad. Después se aclaraba en la corriente y se retorcía para escurrirla antes de devolverla al cesto de mimbre. Posteriormente algunos ayuntamientos construyeron lavaderos municipales como este con agua corriente, protegidos de la lluvia y el viento. El trabajo de lavar y transportar la ropa, realizado normalmente por mujeres era agotador, sobre todo en invierno. Origen de numerosas enfermedades: reumas, tendinitis, y afecciones cutáneas como sabañones, agrietamientos, etc. Los lavaderos, centros de trabajo duro se convirtieron también en lugares de intensa vida social.